El silencio como respuesta política

Cuando un político opta por el silencio como respuesta, revela que o bien no sabe qué decir, o bien tiene miedo de las consecuencias de sus palabras o bien, tiene algo que ocultar.

Cualquier persona con sentido común que lea en un periódico la noticia de un problema x sin que haya una respuesta política al respecto llegará a la conclusión de que el responsable tiene que ser bien ignorante, bien pusilánime y cobarde o bien corrupto.

Como esto es lo que viene a pensar la gente que lee periódicos, entre las que me encuentro, opino que el silencio casi nunca es una buena respuesta en política.

Viene esto a cuento de la actitud adoptada por los dirigentes de la Junta de Andalucía (Gobierno autonómico para el que yo trabajo, indico por si alguien no me conoce y no se ha leído mi perfil), que desde el primer momento han optado por explicar públicamente con toda la información de la que disponen el feo asunto de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE).

Una actitud transparente puesto que la Junta de Andalucía se ha visto perjudicada por el comportamiento de unos cuantos sinvergüenzas.

La Justicia será quien aclare todo el asunto. Hasta entonces es destacable la disposición de los políticos que están en el gobierno andaluz: dan la cara, dan la información que tienen y, además, defienden una política que ha permitido dar una cobertura vital a miles de parados de empresas en quiebra.

Otros ni se dejan ver.

Ahora bien, una cosa es dar las explicaciones que sean necesarias y otra, muy distinta, es darle “Patadas al avispero”, como dice el colega Antonio Hernández-Rodicio.

P.S: Cualquier día escribo sobre el silencio como una de las bellas artes de la política.