Mientras el fundador de Wikileaks, Julian Assange, era arrestado hoy por la policía británica, la compañía financiera VISA informaba, sin más explicación que anunciar una investigación, que dejaba de prestar servicio a la web que ha destapado algunas incómodas informaciones sobre Estados Unidos. Mastercard ha hecho un anuncio similar. Lo cuenta The Guardian en su magnífica cobertura al minuto de todo este asunto.
En dias anteriores se ha intentando tumbar, sin éxito, el web de Wikileaks. También Paypal, mediador financiero en internet a través del que los particulares prestaban apoyo económico a la página se niega a seguir dando éste servicio. Además, le cierran la cuenta en Suiza.
Si esto no es una persecución exahustiva, yo soy banquero.
Un reconocido experto en el funcionamiento de internet, Clay Shirky, apunta con razón que países como Birmania, Bielorrusia, Thailandia o Rusia pueden sentirse satisfechos porque a partir de ahora ya tienen cómo justificar la persecución a la libertad de prensa y de expresión en sus propios países.
Si Assange tiene cuentas pendientes con la justicia, que se resuelvan en los tribunales.
Para todo lo demás es injustificable el acoso que padece Wikileaks y que ya ha anunciado a través de twitter que va a seguir funcionando como hasta ahora. Pero es muy inquietante que se esté utilizando el dinero -la imposibilidad de conseguirlo para trabajar- para practicar la censura que tanto criticamos en los regímenes políticos bananeros.
¿Los periódicos que han publicado los documentos secretos -y todos los demás medios- han pensado en hacer algo al respecto?
Pingback: BlogESfera.com