El escritor alemán Ernst Jünger apuntó la clave de lectura de Sobre los acantilados de mármol en los dos primeros párrafos de la novela, desde sus primeras frases:
“Todos conocéis la fiera pesadumbre que nos sobrecoge cada vez que rememoramos tiempos de felicidad. De qué modo tan irrevocable se han ido para siempre y cómo estamos separados de ellos más inexorablemente que por todas las distancias”.
¿Por qué tengo esta opinión?: La guerra, la tiranía, la esclavitud, la crueldad de la que es capaz el ser humano, entre otros rasgos del lado salvaje de su naturaleza, dejan tales cicatrices en quién los padece que hacen irrecuperable el regreso a ese estado de felicidad. A partir de entonces ya nada puede ser lo mismo. De todo ello trata esta fábula publicada en Alemania recién comenzada la segunda guerra mundial y en pleno apogeo del gobierno nazi, cuya presencia muchos lectores y críticos han visto en los protagonistas y en la trama de éste relato.
Sin embargo, la sencillez de su escritura, el simbolismo de personajes y lugares, de pequeños hechos y grandes sucesos, la convierten en una novela que trasciende los contornos históricos de aquel tiempo.
El profesor Andrés Sánchez Pascual, que la tradujo al castellano, afirma en el prólogo que “el libro tiene desde luego una evidente intención política y los lectores de todo el mundo sacaron enseguida las consecuencias”, aunque previamente aclara que el lector de hoy verá “una prodigiosa premonición y una advertencia sobre el hundimiento de la cultura humana”. (Sánchez Pascual añadió algunas páginas más a ésta introducción en la edición de 2008, en la que aporta datos interesantes sobre la biografía de Jünger).
Escrita entre febrero y julio de 1939, fue sin duda un rasgo de valentía darla a la imprenta ese año dadas las circunstancias políticas imperantes en Alemania, pero su lectura en la actualidad confirma que Sobre los acantilados de mármol envejece con la misma plenitud que tuvo el autor durante sus 103 años de vida.
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