Existen varios millones de páginas web. Si tuviéramos a nuestra disposición una lista de las direcciones de todas ellas, para encontrar una en la que estuviéramos interesados tardaríamos una cantidad de tiempo inasumible y desistiríamos. ¿Era realmente importante la información de esa dirección que no encontramos? Cada cuál sabrá el valor de los datos que busca.
Los buscadores se crearon para facilitar el acceso a esos web donde particulares, empresas e instituciones de todo tipo proporcionan información. Google es en la actualidad el buscador preferido por los internautas y cuyo creciente tamaño choca de frente con los intereses de varios sectores económicos.
El de la prensa es uno de ellos, hasta el punto de que hay quien se plantea, como el magnate australiano Rupert Murdoch, que los periódicos deberían cobrar al buscador por enlazar sus noticias. Es decir, que encima que el buscador facilita a los usuarios acceder a los sitios web de las empresas de Murdoch, le paguen por ello. Búscame gratis y además me pagas.
Si Google fuera una empresa de transporte que llevara a pasajeros gratuitamente, lo que Murdoch pretende viene a ser cómo pedirle dinero a la compañía por montarse en sus autobuses. Si los periódicos no quieren montarse en el autobús, nadie les obliga, es bastante fácil desconectarse del sistema de búsqueda de Google.

Además, lo que ya me parece pura soberbia son las manifestaciones que hace el director general de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), Ignacio Benito: “Sin esos contenidos editoriales de la prensa, servicios como Google News y otros agregadores ni siquiera existirían”.
Esto es absolutamente falso. Son muchas las empresas e instituciones, e incluso particulares, que informan y opinan directamente en internet sin que medie la prensa. Además, hay empresas informativas de radio y televisión que informan en sus web gratuitamente, como lo hacen a través de las ondas.
Todo esto lo han repetido hasta la saciedad muchas personas antes que yo, pero llama poderosamente la atención que los editores de prensa sigan sin enterarse.
La imagen es de dullhunk.
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