Saludos a todos los lectores. Soy periodista. Me gustaría elaborar un reportaje sobre la gran isla de basura flotante que se mueve en la corriente marina del  Pacífico Norte.
Para cubrir los gastos necesito 10.000 dólares, pero no los tengo. El New York Times está dispuesto a publicar el trabajo, pero no a pagar lo que cuesta el desplazamiento.

Más o menos así presentó la periodista Lindsey Hoshaw en julio pasado en Spot.us, un medio de comunicación de San Francisco en el que los periodistas proponen asuntos a cubrir y los lectores donan los fondos necesarios para costear los gastos si consideran que la noticia o el tema tiene la importancia suficiente como para que sea conocida por la mayor audiencia posible. El sistema se llama crowdfunding, o lo que es lo mismo, reportajes pagados a escote.

La periodista consiguió el dinero con donaciones de los lectores, entre ellos algunos muy conocidos como Tim O’Reilly, Craig Newmark, fundador de Craiglist, o Pier Omidyar, fundador de Ebay.

Y claro, el New York Times publicó el reportaje el pasado lunes, adobado con una interesante galería de fotos.

Me gusta el modelo de spot.us.

¿Se podría elaborar una agenda mediática más democrática si los ciudadanos eligen los temas y están dispuestos a pagar por cubrir una determinada historia? ¿Terminarían decidiendo la agenda quienes tienen dinero en una especie de absolutismo ilustrado de nuevo cuño?

La historia de Hoshaw la cuenta David Sasaki en un artículo sobre los cambios experimentados en los medios de comunicación en los últimos 550 años.