El cine y Andalucía parecen dos socios bien avenidos, no sólo por el apoyo económico que recibe, sino por la continuidad de espacios abiertos para su difusión como los festivales de Málaga, Cádiz, Huelva, Sevilla, Granada, Almería, Jaén, Islantilla y Benalmádena.
También es digno de tener en cuenta el apoyo que recibe la producción de cortometrajes, aunque no estaría de más que desde la radio y televisión pública de Andalucía se programasen en unos horarios más adecuados a la vida cotidiana de los andaluces.
Y por supuesto, Andalucía es una comunidad pionera en la vigilancia sobre los contenidos con la creación del Consejo Audiovisual de Andalucía.
Este breve y seguramente incompleto resumen de la convivencia entre Andalucía y el cine se puede ampliar en internet en espacios de difusión que se actualizan regularmente como el de la Fundación Audiovisual de Andalucía, que oferta también datos sobre cursos de información y ofertas de empleo en el sector.
Algún lector pensará que como trabajo para la Junta de Andalucía me da por hacer publicidad en mi blog sobre la institución. Está bien que se sepa mi ocupación, pero los habituales saben que no soy muy asiduo de ésta práctica; de serlo, me convertiría en aquel corredor de seguros que aprovechaba cada fiesta con los amigos para intentar vender alguna póliza y que terminó siendo el más cargante del grupo.
No es mi intención; escribo este post porque la existencia de una industria del cine en construcción en Andalucía me produce ilusión y aumenta mi estima por esta tierra. Hubo quien vió ésto hace ya algunos años.
Y aprovechando que el Guadalquivir pasa por Córdoba: ¿Qué ocure en la web de la Filmoteca de Andalucía, que Google reporta como un sitio sospechoso en la distribución de malware?
