Andalucía y el cine

El cine y Andalucía parecen dos socios bien avenidos, no sólo por el apoyo económico que recibe, sino por la continuidad de espacios abiertos para su difusión como los festivales de Málaga, Cádiz, Huelva, Sevilla, Granada, Almería, Jaén, Islantilla y Benalmádena.

También es digno de tener en cuenta el apoyo que recibe la producción de cortometrajes,  aunque no estaría de más que desde la radio y televisión pública de Andalucía se programasen en unos horarios más adecuados a la vida cotidiana de los andaluces.

Y por supuesto, Andalucía es una comunidad pionera en la vigilancia sobre  los contenidos con la creación del Consejo Audiovisual de Andalucía.

Este breve y seguramente incompleto resumen de la convivencia entre Andalucía y el cine se puede ampliar en internet en espacios de difusión que se actualizan regularmente como el de la Fundación Audiovisual de Andalucía, que oferta también datos sobre cursos de información y ofertas de empleo en el sector.

Algún lector pensará que como trabajo para la Junta de Andalucía me da por hacer publicidad en mi blog sobre la institución. Está bien que se sepa mi ocupación, pero los habituales saben que no soy muy asiduo de ésta práctica; de serlo, me convertiría en aquel corredor de seguros que aprovechaba cada fiesta con los amigos para intentar vender alguna póliza y que terminó siendo el más cargante del grupo.

No es mi intención; escribo este post porque la existencia de una industria del cine en construcción en  Andalucía me produce ilusión y aumenta mi estima por esta tierra. Hubo quien vió ésto hace ya algunos años.

Y aprovechando que el Guadalquivir pasa por Córdoba: ¿Qué ocure en la web de la Filmoteca de Andalucía, que Google reporta como un sitio sospechoso en la distribución de malware?

Filmoteca de Andalucía 1

Portada inteligente

Una fotografía política que resume una buena parte de la historia contemporánea de Estados Unidos hacen que ésta de la edición de Metro en Boston sea, a mi juicio, una portada inteligente, que además supone un ajustado tratamiento de esta noticia, porque el hecho, la muerte del senador  Ted Kennedy, va más allá del fallecimiento de un político.

Metro Boston KennedyY en blanco y negro. Me gustó.

Enlaces sobre la TDT de pago

Cuelgo algunos enlaces de interés acerca de la Televisión Digital Terrestre en su modalidad de pago, por si les interesa la información:

Real Decreto Ley en BOE, con un interesante comentario de la profesora Loreto Corredoira.

Especificaciones técnicas del Ministerio de Industria para la recepción de pago. (Vía Fundación Audiovisual de Andalucía).

Para los interesados en la repercusión mediática de la decisión del Gobierno, el día después así trató la noticia Público (y así) y así El País.

Por cierto, éste viernes en Cadiz hay un debate sobre el asunto organizado por la Asociación de la Prensa.

Pegando tildes

Original. Así es la campaña emprendida por Pablo Zulaica, un redactor publicitario vasco afincado en México: Va pegando tildes de papel en anuncios publicitarios y de propaganda política situados en la vía pública cuyos autores han olvidado o no han querido colocar; como si no existieran. Dentro de cada tilde añadida va la explicación de por qué es un  error ortográfico su ausencia.

Nescafé Acento La foto está tomada del blog Acentos Perdidos. Anímate ya lleva su tilde.

La historia empezó en éste país y la cosa se está repitiendo en Perú y Argentina, informa un despacho de EFE del que se ha hecho eco la Casa de América.

Cada pegada, tilde en mano, sobre los distintos soportes y anuncios, está siendo recogidas desde junio en el blog Acentos perdidos, que ya dispone de una buena recopilación de anuncios corregidos. En el blog se anima a los lectores a participar pegando las tildes allí donde falten y enviando las fotos del antes y después.

No hay que ser fundamentalista para defeder el correcto uso del lenguaje. Un error individual siempre se puede admitir, pero lo que produce asombro es que grandes compañías comerciales que invierten millones en publicidad no usen correctamente el castellano para trasladar sus mensajes.

Habilidades del periodista online

Habilidades que debe tener el periodista que se comunica a través de internet:

1.- Escribir regularmente un blog y relacionarse con un amplio rango de blogers.

2.- Conocimiento y uso activo de redes y medios sociales (Twitter, RSS feeds, del.icio.us y similares…)

3.- Habilidad para contar una historia utilizando imágenes fijas y sonido.

4.- Y también tomando imágenes de vídeo y editándolas.

5.- Capacidad para crear elementos interactivos de la historia que estás contando usando flash.

6.- Competencia para producir audio y podcasting.

7.- Agilidad para obtener las últimas noticias sobre el terreno.

8.- Diplomacia para moderar una discusión en la red.

No es la primera, ni la última lista de éste tipo que circula por internet, pero me gustó y la traduje. Su autora es la periodista australiana Renee Barnes.

En mi caso no domino estas competencias, sólo algunas de ellas. Pero no me cierro a aprender.

Por supuesto se admiten aportaciones, rectificacioones, listas alternativas e improperios de veteranos de la profesión, que para eso también están los comentarios.

Prohibido tomar fotografías

Tomar fotografías no es un crimen. Soy fotógrafo, no terrorista. Ambos lemas corresponden a dos campañas lanzadas en las últimas semanas en el Reino Unido por las restricciones previstas en la legislación antiterrorista a la actividad de tomar imágenes de lugares públicos.

En la primera de estas campañas, más de 1.200 fotógrafos profesionales y aficionados se han unido a un grupo creado ex profeso en Flickr para protestar contra estas restricciones.

notacrime_small

En el Reino Unido desde 1911 está prohibido hacer fotografías de establecimientos militares, aeropuertos y centros de comunicaciones, en una legislación que podía ampliarse en caso necesario a todas las infraestructuras públicas, incluyendo canalizaciones de agua, carreteras o vías ferroviarias.

Lo habitual en otros países, incluido España, dónde tampoco se pueden tomar fotos en conciertos, museos o centros comerciales, aunque no tanto por cuestiones de seguridad como comerciales o patrimoniales.

La nueva legislación, se quejan los fotógrafos británicos, es lo suficientemente ambigua como para que pasen hechos como éste. De ahí las protestas. No en vano, te pueden caer hasta diez años de cárcel por recoger o poseer información que pueda ser usada con fines terroristas. Quien haya tomado las fotografías debe tener una “excusa razonable” para su posesión, dice el acta antiterrorista británica. Ahí radica su ambigüedad y por eso los fotógrafos consideran que la legislación implica una limitación de la libertad de expresión.

La situación se ve agravada además, apunta en su blog el editor fotográfico de la web de la BBC, por la proliferación de cámaras digitales y de personas usándolas en cualquier lugar del planeta. Todos podemos ser sospechosos con solo levantar la máquina de fotos durante nuestro viaje de vacaciones.

Por mi parte, no tengo una posición muy clara: todos queremos vivir seguros y también queremos disfrutar tomando las fotos que nos apetezcan. No sé qué decir al respecto. Si algún lector lo ve más claro, se agradecen los comentarios.

Ladran, Sancho, luego cabalgamos

Curiosos impenitentes, eruditos en busca de rarezas y ratones de biblioteca: pasen y vean cómo el aforismo que titula este post nunca lo dijo Don Alonso Quijano.

En consecuencia: para que circule una cita apócrifa o una falsa atribución tampoco es necesaria la existencia de internet, pues bocas y papeles se bastan y sobran para hacerlas volar con contundencia por el tiempo y el espacio.

Morenatti

Qué fácil es demostrar solidaridad y qué difícil comprometerse con un oficio o con una causa asumiendo todas las consecuencias.
Esa es la distancia que nos separa a la mayoría de los periodistas de muchos reporteros como Emilio Morenatti.
Casi todos nosotros somos prescindibles e incluso intercambiables, pero los periodistas de la madera del jerezano son insustituibles: arriesgan su vida para informarnos de la injusticia. Sin ellos nuestra conciencia estaría siempre dormida.