Algunas de las claves de la periodista Ana Pastor, que la próxima temporada dirigirá “Los desayunos de TVE” tras la etapa de Pepa Bueno:
“¿Cuál es la clave para que los entrevistados no ‘se vayan de rositas’?
La repregunta, que es algo que aprendí de Iñaki Gabilondo, que para mí es el número uno del periodismo español.”
“¿Un hombre y una mujer están ya en igualdad de condiciones para ascender profesionalmente?
No, todavía no. Estamos en mejores condiciones que hace años. Mi madre no estudió una carrera, mis hermanos y yo somos los primeros en tener el privilegio de estudiar una carrera y a mí eso no se me olvida ningún día de mi vida. Pero desde luego no estamos todavía en igualdad de condiciones, y lo ves en la política. Las críticas que le hacen a Soraya Sáenz de Santamaría o a Leire Pajín no son las mismas que le hacen a Pedro Solbes. Por ejemplo, en la estética, se hacen comentarios sobre su ropa que si fuese un hombre nunca se harían. Ese es el salto que nos falta por dar y los periodistas tenemos mucho que ver en él.”
Más información en la entrevista de Rebeca Fernández a Ana Pastor: “TVE ya no está en manos de ningún partido”
24 Julio, 2009 at 1:17 pm
Hola, Santi. Me atrevo a hacer una reflexión, a cuento de la respuesta de Ana Pastor sobre las desigualdades entre hombres y mujeres. Estoy de acuerdo con sus apreciaciones, pero al final se contradice al utilizar el masculino (los periodistas) como genérico. No la culpo, nos pasa a todos/as continuamente. Pero pienso que tampoco estamos haciendo mucho por evitarlo. Los hombres y mujeres que trabajamos en esto no nos damos cuenta de la importancia del lenguaje para reforzar o erradicar las desigualdades. No recibo ningún comunicado o nota de prensa de empresa pública o privada, ni leo ningún artículo en el que se cuide lo más mínimo el lenguaje para demostrar la presencia de las mujeres.
Confieso que hasta poco no entendía bien la relación entre el lenguaje y la discriminación, pero hice un cursito… y me di cuenta de cómo influía nuestro trabajo en la causa.
Nos pasamos el día defendiendo nuestra función social y tenemos aquí una tarea que se nos escapa diariamente. Creo que deberíamos pararnos a pensar y empezar a trabajar en ello, que esto es como todo, ponerse.
Besos
24 Julio, 2009 at 2:17 pm
Totalmente de acuerdo, Lorena. Siempre y cuando esa actitud no se quede en una posición “estética” en el uso del lenguaje y no esté acompañada de actitudes reales en favor de la igualdad y contra la discriminación. saludos.