Bella descripción del oficio de escribir la que hizo el poeta y periodista Victoriano Crémer:
“Escribo para vivir, y después para ayudar a los demás a que vivan. (…) Yo creo que un pueblo, sobre todo como el nuestro, tan propenso al desánimo y a la pereza, si no habla se muere, si no escribe, rabia, porque se traga las palabras y se le pudren dentro y acaba por morir asfixiado de silencio”.
Su peripecia personal le hizo una persona singular, un irreductible del periodismo, como le definen en Diario de León, donde publicó sus artículos.
Inevitablemente me ha recordado a Manuel Ortiz, otro irreductible del periodismo que no hace mucho se preguntaba:
“Escribir. Ese bello arte en el que muchos nos encontramos atrapados sin saber en realidad por qué.”
Y que también ayudó a los demás a vivir con sus escritos. Sin duda, le echaré de menos.
29 Junio, 2009 at 9:12 pm
Me quedo con el apunte de Manuel porque como él, tampoco sabría explicar por qué nos enredamos en esta tarea quienes no hacemos de la escritura una profesión.
29 Junio, 2009 at 10:01 pm
Es la pregunta de las infinitas respuestas, ninguna exacta, pero todas ciertas.