La fábrica de las palabras nuevas

Revolviendo los apuntes que tomé cuando leí “La rama dorada”,  me encuentro con éste párrafo a propósito de la costumbre lingüística de una tribu india ya extinguida:

“Palabras nuevas, dice el misionero Dobrizhoffer, nacen de la noche a la mañana como setas, pues todas las palabras que recuerdan los nombres de los muertos quedan abolidas por proclamación y circuladas otras nuevas en su lugar. La “fábrica” de las palabras nuevas estaba en manos de las ancianas de la tribu y siempre que se ponía en circulación una nueva palabra con su aprobación, la aceptaban de inmediato altos y bajos, sin un murmullo y se extendía como un incendio por los campamentos y establecimientos de la tribu. Cualquiera se quedaría atónito, dice el misionero, al ver con cuánta docilidad dan su aquiescencia todas las tribus a la decisión de una bruja arrugada y cómo las palabras familiares caen instantáneamente fuera de uso y jamás se las vuelve a repetir a pesar del hábito o el olvido. En los siete años que estuvo entre estos indios Dobrizhoffer, la palabra “jaguar” fue cambiada tres veces y las de “caimán”, “espina” y “matanza del ganado” pasaron por esas vicisitudes aunque en menor escala. Como resultado de éste hábito, los vocabularios de los misioneros estaban plagados de tachaduras, teniendo que eliminar de continuo las palabras antiguas como obsoletas y colocar las nuevas en su lugar.”

No tengo la menor duda de que ésta fue una de las causas de su extinción: las palabras son las materia del diálogo y el entendimiento, y en consecuencia, de la política.  Si las vaciamos de sentido y las cambiamos muy a menudo por otras, lo normal es que quienes las usan terminen por no entenderse.
Las repercusiones son claras en el periodismo y en el relato histórico, que se vuelven ininteligibles.

7×7 (VII)

Semana literaria donde las haya. Es muy recomendable el discurso de Juan Marsé.
En todo caso, como el deseo de leer es insaciable, ahí van mis modestas recomendaciones domingueras.

Miércoles 22: “Los libros invisibles” por Constantino Bertolo

“(…)España es una librería con más de un millón de obras maestras, según las últimas reseñas.(…)”

Jueves 23: “El talento del lector” por Enrique Vila Matas.

“(…)Si se exige talento a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen tolerancia, espíritu libre, capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas. (…)”

Viernes 24: “El bosque familiar” por Justo Serna.

“(…)Leer bien es una cualidad excepcional y compleja de la imaginación: más que erudición, exige perspicacia y juicio y tiene, la verdad, muchas recompensas.(…)”

El domingo que viene, más.

Nuestra propia frontera

¿Qué ocurriría si los medios de comunicación dejarán de tener corresponsales en países extranjeros?
Andrew Strohlein de Reuters lo explica en este texto titulado “Bienvenido a un mundo sin corresponsales en el extranjero” y pone dos ejemplos que está ocurriendo ya.
Especialmente revelador es el caso de Somalia, un lugar en el que hay un creciente interés internacional y mediático a causa de la piratería marítima, un problema que –afirma el periodista- es secundario, sólo un síntoma de la enfermedad, que no es otra que la anarquía existente en aquel territorio.
“Si los medios le hubiesen dedicado sólo una pequeña parte de su atención a la situación de Somalia, entonces la atención política internacional podría estar actuando sobre las raíces del problema”, sostiene.
El otro ejemplo que cita es el de los miles de civiles atrapados en una zona de seguridad en Sri Lanka, entre los fuegos del Gobierno y de la guerrilla rebelde de los tigres tamiles. En este caso, la prensa occidental se ve impotente para dar cobertura informativa al conflicto por los obstáculos del Gobierno.
El artículo coincide en el tiempo con otro que escribió este domingo para El País Timothy Garton Ash titulado “Crisis e información” y enfocado a la insuficiente cobertura informativa de China por los medios occidentales.
Dice Garton Ash que “hacer información internacional es caro. A medida que caen los ingresos por publicidad, las delegaciones en el extranjero van cerrando. Es malo para la información, pero también para las relaciones internacionales.”
Si a esto le sumamos lo que decía Rosa María Calaf en la entrevista que cité en mi post anterior acerca de la insensibilidad social por lo que ocurre más allá de nuestro ombligo –entiéndase fronteras-, pues tenemos el cóctel perfecto para dejar fuera de cobertura una gran parte del mundo o, a lo sumo, justificarnos con un teletipo hecho a miles de kilómetros del lugar de los hechos y difundido por agencias y Google news (todos el mismo teletipo, sea verdadero, falso, impreciso o inexacto). En consecuencia, a las fronteras naturales y políticas o de cualquier otro tipo, hemos añadido una frontera más, levantada por las empresas periodísticas.
Si no interesa y es caro ¿por qué razón iban a cubrir sobre el terreno éstas informaciones los medios de comunicación?

P.S: Una de las ventajas que da el haber estado sobre el terreno muchos años es poder escribir artículos como éste que recomienda el periodista Ramón Lobo.

En el fondo, no importa un pimiento

Rosa María Calaf, hoy en Público:

P.- ¿Qué ha aprendido de su experiencia en países en conflicto?

R.- La capacidad extraordinaria del ser humano para tirar adelante en la miseria y sin opciones, pero con una sonrisa y acogiéndote con cordialidad Esto reconforta, pero por otro lado nos evidencia la insensibilidad de nuestra sociedad, a la que no le preocupa lo que pasa en realidad. Se habla de las bolsas de pobreza, como si todo fuera riqueza, cuando es al revés.

Y cuánta razón tiene. En el fondo, lo que pasa en todos estos lugares le importa un pimiento a la gran mayoría de la gente, y a los medios de comunicación.

La voz en scat

El scat es una técnica vocal utilizada en el jazz. El video que cuelgo es un buen ejemplo de cómo una sóla persona puede hacer el trabajo completo del conjunto.
La única condición para conseguirlo es ser un artista como la copa de un pino, como es Bobby McFerrin, que canta aquí “Opportunity”.

Muy pocos en el mundo están en condiciones de hacer esto.

Off the red 7×7 (VI)

Esta semana he estado leyendo más off the red que on line, así que no haré más recomendaciones que ésta:

Sábado 18: “Lo que duele” por Manuel Rivas.

“(…)Es fácil detectar problemas ópticos en los políticos, como salta a la vista el desencanto de los electores, pero en el periodismo nos resistimos a profundizar críticamente en las causas del desencanto de los lectores. El problema óptico del periodismo en España tiene una denominación científica: la Inversión de la Relevancia.(…)”

El domingo que viene, más.

Censura ciudadana

Dos turistas austríacos, un cámara  de televisión retirado de 69 años aficionado a la arquitectura moderna y su hijo de 15, han sido obligados por la Policía de Londres a borrar las fotos que estaban tomando de autobuses de doble piso y estaciones de metro de la capital británica con el argumento de que debían hacerlo para prevenir actividades terroristas.
Lo cuenta la edición digital del Guardian, en la que ambos visitantes se lamentan de que Goggle pueda tomar fotos de las calles de Londres con todo detalle y ellos, dos ciudadanos de a pie, no puedan hacerlo.

doubledecker01Esta foto es la primera que aparece buscando en Google “double-decker bus”

Además (metiendo bulla, como se dice por aquí), se lamentan de que algo así no les ha pasado en ningún país del mundo, ni siquiera en los de la antigua Unión Soviética. Esto ya me lo creo menos.
Me pregunto, medio en serio, medio en broma, sabiendo como sabemos que hay un periodismo ciudadano, si la policía de Londres no acaba de inventar la censura ciudadana.

Bookmark and Share