Tengo que confensar que leo desde hace muy poquito tiempo los artículos de José Manuel Atencia en la edición de El País de Andalucía y, para qué engañarme, me arrepiento de no haberlo hecho antes.
El que publica hoy sobre la cobertura informativa del asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo debería ser de obligada lectura en las escuelas de periodismo de nuestro tiempo.
Cito sólo el último párrafo:
“Cuando la vorágine informativa te come y la realidad no puede joderte una buena historia es el momento justo de plantarse, como aprendimos algunos con Dolores Vázquez en el asesinato de Rocío Wanninkhof. A Daniel Okrent, Defensor del Lector de The New York Times, le preguntaron: ¿Qué debería hacer un periódico para evitar caer en estas equivocaciones? Y dijo: “Lo mejor que se puede hacer es un cuestionamiento constante, revisar los artículos previamente publicados a medida que se desarrolla la historia con mayor calado, reducir radicalmente la confianza en las fuentes y tener clara la voluntad de poner la precisión en la información por delante de la velocidad para publicarla: hay que contarlo bien, no contarlo los primeros”. En lo contrario está demasiadas veces esta profesión, en contarlo los primeros y no en contarlo bien.”
El artículo completo en El País-Andalucía.