Para mí, lo mejor de lo mejor de los blogs es la posibilidad de conversar con personas, muchas de ellas a las que no conoces de nada, de una manera civilizada. Por eso me parece muy molesto que haya blogueros que no contesten comentarios de sus lectores; sus razones tendrán. En estos casos prefiero dirigir mis comentarios a los blogs de personas a las que sí les gusta dialogar.

Tengo asumido que puedo recibir opiniones críticas e ideas opuestas a las mías, pero también pienso que es positivo contrastar opiniones. Es una sabia forma de aprender.

En todo caso, cuando escribo siempre sé que la mayoría de las veces me quedo en la superficie de las cosas, aunque inmediatamente me convenzo de que no tiene sentido hacer un sesudo análisis de nada en un blog, que para eso están los ensayos académicos o literarios.

Esa es una de las limitaciones que tiene también el periodismo a la hora de contar el mundo, sobre todo en los formatos audiovisuales. Pero que una actividad tenga límites no significa que no pueda hacerse con calidad, y con ese convencimiento escriben muchos blogueros y muchos periodistas.

La calidad no es patrimonio de nadie. Me gusta decir que las exclusivas son para quien se las trabaja. Y la calidad también.

Actualización 3/01/09: Han pasado casi cuatro meses de este post y sigo descubriendo cosas de los blogs. Por ejemplo, nuevas razones por las que a veces no se contestan comentarios: No alimentar a los trolls, no reiterar argumentos ya expuestos con claridad y dejar la última palabra al comentarista porque creo que dá más valor al comentario.
Tacho pues esta frase y retiro los comentarios hechos en este sentido. Lo dicho, sigo aprendiendo.