Cuenta Rafael Díaz Arias en su blog acerca de un estudio elaborado por los editores de prensa:

“En esta ocasión los editores (700 de 120 países, aunque el 53% de Estados Unidos y Europa occidental) se muestran optimistas sobre el futuro de su actividad (un 86%), pero sólo una minoría (un 30%) cree que la plataforma de distribución dominante seguirá siendo el papel. La mayoría apuesta por la distribución on line (44%), a través de dispositivos móviles (12%) o en papel electrónico (7%). De modo que se confía en el futuro, en la capacidad de crear contenidos informativos como la base de la actividad, pero se vislumbra la decadencia del periódico en papel. Estos cambios de la distribución hacen creer a la mayoría (56%) que las noticias serán gratuitas en el futuro”

“Los editores apuestan por la convergencia y los redacciones multimedia, pero temen no tener el dinero ni los periodistas necesarios para afrontar el reto. Quizá por ello un 28% piensa que la calidad del periodismo empeorará en los próximos años.”

Así a vuelapluma, sin pensar mucho, me da la impresión de que los editores están viendo que seguirán ganando dinero con un modelo en el que se ofrece periodismo de baja calidad. Si no, ¿como casan las dos afirmaciones que he resaltado en negrita?

Personalmente soy optimista y creo que los editores tienen razón en su primera afirmación, aunque discrepo de la segunda, porque estoy convencido de que sin contenidos de calidad, el modelo informativo no tendría futuro.

Una pista de ello la recoge Francis Pisani en Soitu:

“En tres días, Google News ha indexado casi 3.000 artículos relativos a la ruptura de negociaciones entre Microsoft y Yahoo. 3.000 artículos “sobre lo mismo”, subraya Scott Karp, de Publishing 2.0. Y eso sin contar los blogs.”

“Ésta es una de las razones por las que asistimos a lo que en inglés se llama “the commodization of news”, el hecho de que el valor de los artículos de actualidad, más aún que el de los productos de consumo habitual, tiende hacia cero.”

Y si todas las redacciones escriben lo mismo ¿para qué sirven? Pues tienen que servir para marcar la diferencia informativa. ¿Cómo? Innovando con el uso de nuevas tecnologías, pero también conservando lo mejor del periodismo: pisar la calle y escuchar las inquietudes y los intereses de la gente y reportearlos y cumplir con su papel de fiscalización pública de la actividad del poder.

La entrada de Rafael Díaz Arias: ¡Mueran los periódicos!¡Viva la prensa!

La entrada de Francis Pisani: Cuando la actualidad no vale nada