El mundo de la edición periodística está sufriendo en los últimos meses una etapa convulsa preocupado por el tráfico de su edición “on line”, preocupado por como obtener tráfico, mantenerlo y medirlo. “El tráfico es la nueva circulación”, dada la importancia que tiene la lenta aunque inevitable migración de los anunciantes del formato de papel al digital.
Lo dicen los editores de la revista de la Columbia Journalism Review en el editorial de su último número, “A question of velocity”.
En las ediciones digitales se tiende a captar lectores con las mismas fórmulas periodísticas que en el papel, por ejemplo con exclusivas o con primicias. La primicia en los medios digirtales de internet se define ahora como “estar en la conversación”.
Sin embargo, se preguntan en CJR , estar en la conversación implica “muchas entradas al día, poca edición y muy poca reflexión”: ¿tiene sentido periodísticamente hablando este formato de actuar “tan rapido como puedas”?.
Cita el ejemplo de un periódico californiano que decidió completar la cobertura de un importante juicio por asesinato con un blog de la periodista que lo cubria, para que completara la información editada de cada día. Conforme fue avanzando el juicio y ante el interés de los internautas, sus jefes fueron pidiéndole más y más entradas en el blog, hasta el punto de solicitarle que editara una cada diez minutos.
Este tipo de cobertura le impedía prestar suficiente atención al juicio, por lo que la periodista comenzó a tener errores, tanto de contenido como de forma, que teminaron por minar su credibilidad y la del periódico.
La CJR concluye que “ha defendido siempre que hacer buen periodismo es un trabajo difícil que habitualmente necesita más, no menos, tiempo entre el nacimiento de una historia y su publicación”. Y añade que “no está tan claro para nosotros que sea mejor estar simplemente siempre en la conversación, mejor o peor, a esperar a que tengamos algo que contar”.