Dice el DRAE que la ecuación personal es el “promedio de error en las observaciones o mediciones de precisión, que difiere de unos observadores a otros y se considera peculiar de cada uno”.
La definición, usada en astronomía, nos indica la dificultad insalvable a la que se enfrenta cada observación científica: el fenómeno cambia desde el mismo momento en que es observado, y cambia en función de la situación del observador.
Por esta misma regla de tres creo que el periodismo objetivo no existe. El observador, el periodista, introduce en los hechos de los que es testigo un promedio de error que puede achacarse al punto de vista con el que observa, que a su vez es consecuencia de factores como la formación, la experiencia o incluso el humor que tiene ese día.
En consecuencia, el relato de los hechos que difunden los medios de comunicación siempre es una aproximación a la realidad original.Y esto no le ocurre sólo a los periodistas, le ocurre a todo el mundo que cuenta historias a los demás y también, como no, a todas las personas que escriben blogs.
Ignorar esto contribuye a hacer mal periodismo y también a hacer malos blogs.
Pero existen maneras de reducir nuestro promedio de error. En el caso del periodismo y, en concreto, en el género del reportaje, menos sujeto a la actualidad inmediata y que permite observar con más detenimiento lo sucedido, es posible hacer una aproximación colectiva a los hechos.
Además, gracias al avance que supone internet se podrían buscar fórmulas de crowdsourcing, ya aplicadas a iniciativas empresariales y a proyectos sin ánimo de lucro, para mejorar la narrración de la realidad, el reportaje que, según García Márquez es “la reconstrucción de un hecho en todos sus detalles”.
En el caso de los blogs, los comentarios cumplen parte de ese objetivo. Para este post, como es habitual en este diario, los comentarios están abiertos para que los lectores aporten el resultado de sus propias observaciones.