No me resisto a reseñar la entrevista que publica hoy en su contraportada Diario de Cádiz. Siento no poder enlazarla, pero no está disponible en la web del Diario, así que si quieren leerla completa, tendrán que comprar el ejemplar de hoy.

El entrevistador es el periodista Manuel Muñoz Fossati y el entrevistado, el secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) Aidan White.

White está en la ciudad preparando el congreso que la FIP celebrará en Cádiz el año próximo con motivo del bicentenario de la promulgación de la libertad de imprenta en España.

Creo que ess necesario reproducir y difundir dos ideas que expone el entrevistado:

“Tenemos que denunciar a los empleadores (patronos) y a los periodistas que traicionan a la profesión y a sus valores. Cuando hagamos eso, cuando volvamos a un periodismo elegante, con estilo, humano y solidario, tendremos el apoyo del público”

La afirmación está en la línea del manifiesto “Periodismo y derechos humanos” promovido por varios periodistas españoles, entre ellos Javier Bauluz.

La otra idea tiene relación directa con una de las claves del periodismo moderno. Fossati le pregunta si “tiene amigos un periodista entre los poderosos”. Y White le contesta con una claridad meridiana:

“El buen periodismo depende de las buenas fuentes de información. Necesitamos amigos que nos digan la verdad dentro del mundo de la política, de la economía y del poder empresarial. Pero como periodistas, no debiéramos dejar que nos metieran en su bolsillo. Cuando recibimos una información, tenemos la obligación de proteger nuestra fuente. Es la mejor señal de amistad que podemos ofrecer”.

Estas ideas pueden llevarnos a recordar buenas y malas prácticas periodísticas. A mí, en este momento, me indican lo siguiente: Detesto el periodismo sensacionalista. Probablemente sirva para vender más periódicos o para tener mayores audiencias, pero sólo a corto plazo.

A largo plazo el periodismo sensacionalista sólo desprestigia a la profesión y a quienes pretenden hacer de ella un oficio digno y útil para la ciudadanía. Periodismo de tierra quemada. Todo lo contrario del periodismo elegante cuya práctica defiende el secretario general de la FIP.

Primero dijo que habría que pagar para accceder a la versión digital de los medios de su empresa, News Corporation, como The Times, por ejemplo.

Ahora, en coherencia con lo anterior, Rupert Murdoch anuncia que sacará sus medios de comunicación del índice de Google para evitar que sus noticias aparezcan allí, algo que cualquier medio que esté en la red puede hacer de manera voluntaria cuando quiera.

La decisión, como digo, me parece coherente; ahora bien, siempre y cuando cumpla el siguiente paso, obligado, en ésta estrategia: su información digital de pago tiene que ser distinta, completa, precisa y… que no la tenga la competencia. Porque si voy a dar la misma información que los medios de la competencia indexados por Google y a la que se puede acceder de manera gratuita, ¿quién va a querer pagar por mi servicio informativo?.

Claro que existe una manera de que todas las empresas puedan dar las mismas noticias y todos cobren por ellas: poniéndose de acuerdo. Aunque éste tipo de conversaciones pueden provocar suspicacias en los departamentos nacionales de defensa de la competencia.

Los jóvenes franceses de entre 18 y 24 años van a tener la opción de disfrutar de una suscripción a un periódico a elegir de entre casi 60 cabeceras una vez por semana y durante un año.
El Ministerio de Cultura francés que dirige Frédéric Miterrand ha puesto en marcha esta iniciativa con el objetivo de fomentar la lectura entre los jóvenes y de paso, ayudar a la maltrecha industria periodística.

Lectores de Fran SimóNo obstante, algunos editores se han mostrado escépticos sobre sus posibilidades de éxito, como el editor del conservador Le Figaro, Emmanuel Schwartzenberg, que ha declarado al New York Times que esta iniciativa “refuerza la creencia de que los periódicos deben ser gratis, lo que es una muy mala idea”.

El Ministerio ha previsto que en los próximos tres años 200.000 jóvenes franceses se abonen a un periódico en una operación definida por Miterrand como un “desafío democrático, ciudadano y educativo”.

Los periodistas y editores españoles no andan a la zaga y reclaman al Gobierno un plan de ayudas que incluya también la distribución de prensa en los colegios.

Este afán por inculcar la afición de leer a los jóvenes a través de la prensa me parece tan hipócrita como falso porque en realidad lo que se hace es buscar un rodeo para justificar ayudas públicas al sector.

Sencillamente, no me creo que regalando periódicos se fomente la lectura.

La fotografía es de Fran Simó.

Dice el DRAE que la ecuación personal es el “promedio de error en las observaciones o mediciones de precisión, que difiere de unos observadores a otros y se considera peculiar de cada uno”.

La definición, usada en astronomía, nos indica la dificultad insalvable a la que se enfrenta cada observación científica: el fenómeno cambia desde el mismo momento en que es observado, y cambia en función de la situación del observador.

Por esta misma regla de tres creo que el periodismo objetivo no existe. El observador, el periodista,  introduce en los hechos de los que es testigo un promedio de error que puede achacarse al punto de vista con el que observa, que a su vez es consecuencia de factores como la formación, la experiencia o incluso el humor que tiene ese día.

En consecuencia, el relato de los hechos que difunden los medios de comunicación siempre es una aproximación a la realidad original.Y esto no le ocurre sólo a los periodistas, le ocurre a todo el mundo que cuenta historias a los demás y también, como no, a todas las personas que escriben blogs.

Ignorar esto contribuye a hacer mal periodismo y también a hacer malos blogs.

Pero existen maneras de reducir nuestro promedio de error. En el caso del periodismo y, en concreto, en el género del reportaje, menos sujeto a la actualidad inmediata y que permite observar con más detenimiento lo sucedido, es posible hacer una aproximación colectiva a los hechos.

Además, gracias al avance que supone internet se podrían buscar fórmulas de crowdsourcing, ya aplicadas a iniciativas empresariales y a proyectos sin ánimo de lucro, para mejorar la narrración de la realidad, el reportaje que, según García Márquez es “la reconstrucción de un hecho en todos sus detalles”.

En el caso de los blogs, los comentarios cumplen parte de ese objetivo. Para este post,  como es habitual en este diario, los comentarios están abiertos para que los lectores aporten el resultado de sus propias observaciones.

Creo que nadie dudaría  en incluir la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania en una lista con las noticias más interesantes contadas por los medios de comunicación en el siglo XX.

Tom Heneghan, entonces corresponsal de Reuters en Berlín y testigo de aquellos acontecimientos históricos, rememora algunas de las historias que se quedaron sin contar aquellos días y que hubieran merecido grandes titulares. Heneghan tiene siempre presente el viejo dicho de que el periodismo es “el primer borrador de la historia”:

“Informando de grandes eventos bajo la presión del cierre, los periodistas raramente disponen de todos los hechos. Sabemos que tenemos que escribir con lo que tenemos. Nos centramos en una idea general y lo contamos lo mejor que podemos.
Pero esto puede resultar confuso cuando, algunos años más tarde, los principales actores del drama o los historiadores que lo estudian escriben un segundo, tercer o cuarto borrador de la historia, revelando detalles que podrían haber hecho parar las rotativas si se hubieran sabido en su momento”.

Algunos de esos detalles los cuenta en éste artículo, del que he traducido el entrecomillado. Han formado parte de largas crónicas periodísticas escritas cuando se asentó el polvo de la actualidad, cuando se desclasificaron documentos secretos y cuando los líderes políticos decidieron exponer en sus memorias lo que entonces no pudieron contar.

Una centésima de segundo. Un cortometraje de ficción sobre la fotografía y la guerra. Codirigido y coproducido por Susan Jacobson y Alex Boden.

Lo ví antes en Lo pienso, lo escribo.

Si los periodistas no son capaces de autocrítica, ¿cómo pueden ejercer su función crítica de una manera creíble?

Vía: Periodistas

A los internautas españoles nos gusta escribir blogs. Y también leer blogs. Así consta en el informe anual del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), hecho público ésta semana. Esto es lo que dice al respecto:

En el tercer trimestre de 2008 en España dispone de blog propio más de un millón y medio de personas, esto es un 8,5% de los internautas intensivos (los que accedieron a la Red en la última semana). Tanto la lectura de blogs ajenos (21,4%) como la escritura o actualización de blogs propios (7,9%) muestran tendencia al alza en 2008, al igual que en 2007, en cuanto al número de personas que las realizan.

Gráficamente:

Lectura y escritura de blogs en España 2008El informe, de 258 páginas, necesita de un tiempo para su lectura. Comentaré más datos en entradas posteriores.

En todo caso, pongo aquí el  enlace para quien quiera descargarlo.

Cuando era niño sabía que había empezado el día no por la luz o el ruido de los coches en la calle, sino porque escuchaba el sonido de la radio encendida en la cocina, donde el madrugador de la familia preparaba café.

Amanece en Cádiz octubre 2009Casi cuarenta años después soy yo el madrugador que sigue encendiendo la radio antes de que salga el sol. Aunque simultáneamente estoy conectado a internet, intuyo que los demás miembros de la familia empiezan a descubrir en qué momento del día empieza la jornada.

La fotografía se puede ver a mayor resolución en mi Flickr.

El Consejo de Administración de la RTVA, es decir Canal Sur,  ha aprobado un Código de Conducta Comercial que va a repercutir directamente en las condiciones de contratación y emisión de espacios publicitarios en la televisión pública andaluza.

Entre otros aspectos, el Código establece un máximo de 12 minutos de publicidad por hora de emisión, 8 minutos de límite en las franjas infantiles, así como la imposibilidad de interrumpir los informativos, las películas y los espacios infantiles en periodos menores de 30 minutos.

También establece las normas para admitir o rechazar anuncios de SMS y números de tarificación especial.

Según afirma la RTVA, éste código es pionero en las televisiones autonómicas y privadas que emiten en España.

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