Ya se conocen los Premios Andalucía de Periodismo que concede cada año la Junta de Andalucía y que alcanza este año su XXIV edición.

En la modalidad de Internet la distinción ha sido para Joly digital, el equipo digital del grupo de comunicación andaluz  afincado en Cádiz y encabezado por Rafael Höhr Zamora.

El jurado ha distinguido por unanimidad la cobertura digital que el grupo hizo de las elecciones generales y autonómicas del pasado año.

Han sido galardonados en las diferentes secciones profesionales de La Opinión de Granada, El Correo de Andalucía, Diario Córdoba, el programa de radio “Uno de ochocientos” de Onda Cero,  y el reportaje de televisión de Canal Sur  “La guerra de la mente”.

Actualización: La noticia, en Diario de Cádiz. El trabajo premiado se puede ver aquí y aquí, aunque no se si mantendrán de forma permanente los enlaces.

Los responsables políticos del Ayuntamiento de Cádiz no se han cansado de repetir en las últimas semanas la importante promoción que suponía para la ciudad el rodaje de varias escenas de la película “Knight & day” con Tom Cruise y Cameron Díaz como rostros visibles del planeta Hollywood de paso por aquí.

Hoy ya hemos conseguido salir en varios de los más importantes medios nacionales: RTVE, SER, ABC, El País, Público… además de en muchos medios locales españoles. Una publicidad gratuita y negativa que no nos merecemos.

Del colorado de los pañuelos colgados en los balcones, que iban a simular ser la imagen de las calles de Pamplona hemos pasado al sonrojo de ver a la Policía Municipal persiguiendo a los astados por las calles de la ciudad y el susto que se se han llevado los ciudadanos.

Gran imagen de Cádiz, sí.

Un grupo de siete periódicos locales de Ohio está preparando conjuntamente un reportaje sobre el sistema de pensiones del estado norteamericano que publicará conjuntamente en todas las cabeceras la próxima semana.

Lo inusual es que los periódicos son de empresas distintas y que es la primera vez que colaboran para elaborar un reportaje, una práctica más común  entre medios de un mismo propietario.

Desde hace dos años éste grupo de periódicos locales forman un consorcio que ha compartido gastos para publicar, por ejemplo, encuestas, y otro material informativo.

Es un ejemplo de periodismo colaborativo bastante singular en el sector de la prensa, siempre tan competitivo y, a veces, hasta pendenciero.

El peso del reportaje lo lleva The Columbus Dispatch y las demás cabeceras hacen aportaciones locales que complementan la visión de conjunto, afirma el editor de éste medio, Ben Marrison.

Editor & Publisher, la publicación de los editores estadounidenses, cuenta en éste artículo los detalles de la historia.

Vía: Romenesko

Redactar buenos titulares puede ser una de las tareas más satisfactorias de este oficio.

Pero con la extensión del uso de internet entre los ciudadanos los periodistas tenemos que considerar nuevas variables para su composición: una de ellas, que hay bastantes personas que acceden a las noticias a través de buscadores. Tenerlo en cuenta es una manera de facilitar el acceso a la información.

La BBC, por ejemplo, ha decidido incluir dos titulares en sus historias, según cuenta hoy en su blog: Se redacta un titular más corto para la página principal de su web y otro más largo y marcado con palabras clave para cada historia concreta con el objetivo de ser fácilmente localizable por los buscadores.

Esta es es una práctica ya extendida en la versión digital de muchos medios de comunicación. La BBC, además, lo explica con claridad a su audiencia.

Saludos a todos los lectores. Soy periodista. Me gustaría elaborar un reportaje sobre la gran isla de basura flotante que se mueve en la corriente marina del  Pacífico Norte.
Para cubrir los gastos necesito 10.000 dólares, pero no los tengo. El New York Times está dispuesto a publicar el trabajo, pero no a pagar lo que cuesta el desplazamiento.

Más o menos así presentó la periodista Lindsey Hoshaw en julio pasado en Spot.us, un medio de comunicación de San Francisco en el que los periodistas proponen asuntos a cubrir y los lectores donan los fondos necesarios para costear los gastos si consideran que la noticia o el tema tiene la importancia suficiente como para que sea conocida por la mayor audiencia posible. El sistema se llama crowdfunding, o lo que es lo mismo, reportajes pagados a escote.

La periodista consiguió el dinero con donaciones de los lectores, entre ellos algunos muy conocidos como Tim O’Reilly, Craig Newmark, fundador de Craiglist, o Pier Omidyar, fundador de Ebay.

Y claro, el New York Times publicó el reportaje el pasado lunes, adobado con una interesante galería de fotos.

Me gusta el modelo de spot.us.

¿Se podría elaborar una agenda mediática más democrática si los ciudadanos eligen los temas y están dispuestos a pagar por cubrir una determinada historia? ¿Terminarían decidiendo la agenda quienes tienen dinero en una especie de absolutismo ilustrado de nuevo cuño?

La historia de Hoshaw la cuenta David Sasaki en un artículo sobre los cambios experimentados en los medios de comunicación en los últimos 550 años.

No me resisto a reseñar la entrevista que publica hoy en su contraportada Diario de Cádiz. Siento no poder enlazarla, pero no está disponible en la web del Diario, así que si quieren leerla completa, tendrán que comprar el ejemplar de hoy.

El entrevistador es el periodista Manuel Muñoz Fossati y el entrevistado, el secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) Aidan White.

White está en la ciudad preparando el congreso que la FIP celebrará en Cádiz el año próximo con motivo del bicentenario de la promulgación de la libertad de imprenta en España.

Creo que ess necesario reproducir y difundir dos ideas que expone el entrevistado:

“Tenemos que denunciar a los empleadores (patronos) y a los periodistas que traicionan a la profesión y a sus valores. Cuando hagamos eso, cuando volvamos a un periodismo elegante, con estilo, humano y solidario, tendremos el apoyo del público”

La afirmación está en la línea del manifiesto “Periodismo y derechos humanos” promovido por varios periodistas españoles, entre ellos Javier Bauluz.

La otra idea tiene relación directa con una de las claves del periodismo moderno. Fossati le pregunta si “tiene amigos un periodista entre los poderosos”. Y White le contesta con una claridad meridiana:

“El buen periodismo depende de las buenas fuentes de información. Necesitamos amigos que nos digan la verdad dentro del mundo de la política, de la economía y del poder empresarial. Pero como periodistas, no debiéramos dejar que nos metieran en su bolsillo. Cuando recibimos una información, tenemos la obligación de proteger nuestra fuente. Es la mejor señal de amistad que podemos ofrecer”.

Estas ideas pueden llevarnos a recordar buenas y malas prácticas periodísticas. A mí, en este momento, me indican lo siguiente: Detesto el periodismo sensacionalista. Probablemente sirva para vender más periódicos o para tener mayores audiencias, pero sólo a corto plazo.

A largo plazo el periodismo sensacionalista sólo desprestigia a la profesión y a quienes pretenden hacer de ella un oficio digno y útil para la ciudadanía. Periodismo de tierra quemada. Todo lo contrario del periodismo elegante cuya práctica defiende el secretario general de la FIP.

Primero dijo que habría que pagar para accceder a la versión digital de los medios de su empresa, News Corporation, como The Times, por ejemplo.

Ahora, en coherencia con lo anterior, Rupert Murdoch anuncia que sacará sus medios de comunicación del índice de Google para evitar que sus noticias aparezcan allí, algo que cualquier medio que esté en la red puede hacer de manera voluntaria cuando quiera.

La decisión, como digo, me parece coherente; ahora bien, siempre y cuando cumpla el siguiente paso, obligado, en ésta estrategia: su información digital de pago tiene que ser distinta, completa, precisa y… que no la tenga la competencia. Porque si voy a dar la misma información que los medios de la competencia indexados por Google y a la que se puede acceder de manera gratuita, ¿quién va a querer pagar por mi servicio informativo?.

Claro que existe una manera de que todas las empresas puedan dar las mismas noticias y todos cobren por ellas: poniéndose de acuerdo. Aunque éste tipo de conversaciones pueden provocar suspicacias en los departamentos nacionales de defensa de la competencia.

Los jóvenes franceses de entre 18 y 24 años van a tener la opción de disfrutar de una suscripción a un periódico a elegir de entre casi 60 cabeceras una vez por semana y durante un año.
El Ministerio de Cultura francés que dirige Frédéric Miterrand ha puesto en marcha esta iniciativa con el objetivo de fomentar la lectura entre los jóvenes y de paso, ayudar a la maltrecha industria periodística.

Lectores de Fran SimóNo obstante, algunos editores se han mostrado escépticos sobre sus posibilidades de éxito, como el editor del conservador Le Figaro, Emmanuel Schwartzenberg, que ha declarado al New York Times que esta iniciativa “refuerza la creencia de que los periódicos deben ser gratis, lo que es una muy mala idea”.

El Ministerio ha previsto que en los próximos tres años 200.000 jóvenes franceses se abonen a un periódico en una operación definida por Miterrand como un “desafío democrático, ciudadano y educativo”.

Los periodistas y editores españoles no andan a la zaga y reclaman al Gobierno un plan de ayudas que incluya también la distribución de prensa en los colegios.

Este afán por inculcar la afición de leer a los jóvenes a través de la prensa me parece tan hipócrita como falso porque en realidad lo que se hace es buscar un rodeo para justificar ayudas públicas al sector.

Sencillamente, no me creo que regalando periódicos se fomente la lectura.

La fotografía es de Fran Simó.

Dice el DRAE que la ecuación personal es el “promedio de error en las observaciones o mediciones de precisión, que difiere de unos observadores a otros y se considera peculiar de cada uno”.

La definición, usada en astronomía, nos indica la dificultad insalvable a la que se enfrenta cada observación científica: el fenómeno cambia desde el mismo momento en que es observado, y cambia en función de la situación del observador.

Por esta misma regla de tres creo que el periodismo objetivo no existe. El observador, el periodista,  introduce en los hechos de los que es testigo un promedio de error que puede achacarse al punto de vista con el que observa, que a su vez es consecuencia de factores como la formación, la experiencia o incluso el humor que tiene ese día.

En consecuencia, el relato de los hechos que difunden los medios de comunicación siempre es una aproximación a la realidad original.Y esto no le ocurre sólo a los periodistas, le ocurre a todo el mundo que cuenta historias a los demás y también, como no, a todas las personas que escriben blogs.

Ignorar esto contribuye a hacer mal periodismo y también a hacer malos blogs.

Pero existen maneras de reducir nuestro promedio de error. En el caso del periodismo y, en concreto, en el género del reportaje, menos sujeto a la actualidad inmediata y que permite observar con más detenimiento lo sucedido, es posible hacer una aproximación colectiva a los hechos.

Además, gracias al avance que supone internet se podrían buscar fórmulas de crowdsourcing, ya aplicadas a iniciativas empresariales y a proyectos sin ánimo de lucro, para mejorar la narrración de la realidad, el reportaje que, según García Márquez es “la reconstrucción de un hecho en todos sus detalles”.

En el caso de los blogs, los comentarios cumplen parte de ese objetivo. Para este post,  como es habitual en este diario, los comentarios están abiertos para que los lectores aporten el resultado de sus propias observaciones.

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